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3 de noviembre de 2026

Los pagos internacionales se convierten en un nuevo frente de innovación para las fintech en América Latina

Mandar plata desde el celular dentro de América Latina ya es cosa de segundos. Pero si una empresa tiene que pagarle a un proveedor de otro país, contratar a un profesional en el exterior o mover recursos al otro lado de una frontera, la cosa cambia: salen costos, aparecen demoras y los procesos cuestan trabajo coordinar.

Ahí están viendo una oportunidad las fintech. Una parte de la innovación financiera ya no apunta a las billeteras digitales ni a los pagos del día a día, sino a las operaciones que conectan a empresas y personas con otros mercados.

Para las pymes, el problema es concreto. Una investigación de Mastercard sobre pagos transfronterizos en América Latina y el Caribe, publicada en 2025, encontró que tres de cada cinco pymes de la región ya trabajan con proveedores internacionales. Aun así, pagan costos desproporcionados, esperan demasiado y casi no ven por dónde van sus pagos.

Y no pasa solo con el comercio. Quien contrata gente en otros países también necesita pagar, firmar contratos y cumplir obligaciones locales, sin montar un proceso distinto para cada mercado.

De las transferencias internacionales a la gestión de operaciones globales

Mover dinero entre países siempre fue un proceso fragmentado en la región. Cada país tiene su regulación, su sistema financiero y su forma de convertir divisas, y eso complica operaciones que para una empresa con actividad internacional son rutina.

El informe Payments Outlook: Latin America, de J.P. Morgan, publicado en octubre de 2026, pone los pagos transfronterizos entre los frentes de transformación del sector. Según el documento, la inteligencia artificial y las herramientas basadas en blockchain ayudan a reducir fricciones, mejorar el enrutamiento de los pagos y hacer más predecibles los flujos internacionales.

Mientras tanto, lo que piden las empresas se amplió. Ya no basta con enviar dinero de un país a otro: hay que manejar proveedores, contratistas y trabajadores repartidos en distintas jurisdicciones.

En ese terreno juega Ontop, una fintech fundada en 2020. Nació para simplificar la contratación internacional y los pagos a profesionales que trabajan para empresas de otros países.

Su plataforma cubre la incorporación de trabajadores, los contratos, el cumplimiento de requisitos locales y los pagos internacionales. Reúne en un solo lugar tareas que, cuando una compañía opera en varios mercados, suelen repartirse entre distintos proveedores y trámites.

La infraestructura detrás del talento global

Contratar en otro país va mucho más allá de encontrar a alguien con las habilidades correctas. La empresa tiene que definir qué tipo de relación contractual tendrá, cumplir con las obligaciones que correspondan y resolver cómo le va a pagar.

Para una startup o una compañía en crecimiento, hacer eso en varios mercados pesa. No todas tienen equipos legales, financieros o de recursos humanos que conozcan las reglas de cada jurisdicción.

Ontop trabaja justo en ese cruce entre fintech y gestión de talento. Su plataforma está pensada para empresas que contratan trabajadores y contratistas en el extranjero, y también para los profesionales que necesitan recibir pagos internacionales.

El enfoque dice algo sobre cómo ha cambiado el ecosistema fintech de la región. Las primeras soluciones digitales se centraron en que los consumidores pudieran abrir cuentas, transferir y pagar. Otras plataformas ahora van tras las necesidades operativas de las empresas.

Los problemas de fondo siguen ahí: las diferencias regulatorias, la seguridad de las transacciones y la interoperabilidad entre sistemas financieros. Pero integrar procesos y usar nueva tecnología ya está cambiando cómo las compañías manejan sus operaciones fuera de casa.

Cuando se habla de pagos transfronterizos en América Latina, casi siempre se piensa en remesas y en transferencias entre personas. Los pagos entre empresas y los ligados al trabajo internacional son otro campo de crecimiento para los servicios financieros digitales.

A medida que más negocios operan en varios países, necesitan soluciones que unan los sistemas de pago con los trámites administrativos y regulatorios. Para las fintech, entonces, la pelea no es solo por transferencias más rápidas, sino por volverse parte de la infraestructura que permite a las empresas operar en el exterior.

Ontop apuesta por ese segmento: que una compañía pueda contratar y pagar talento fuera de sus fronteras sin manejar cada proceso por separado.

Y mientras las empresas latinoamericanas extienden sus relaciones comerciales y sus equipos a otros mercados, mover dinero de forma eficiente seguirá siendo parte de su operación. La oportunidad para las fintech está en resolver la transferencia y también todo lo que ocurre alrededor de ella.

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