La nueva advertencia de Bill Gates: la IA será “la mayor fuerza igualadora o la peor fuente de injusticia”
ASSOCIATED PRESS
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, ha lanzado una de sus alertas más contundentes sobre la inteligencia artificial: si no se actúa ya con regulación y coordinación global, la transición hacia la era de la IA será “una de las épocas más turbulentas de la historia humana”.
Gates advierte que, si no se actúa con responsabilidad, la IA podría generar desempleo masivo, mayor desigualdad y nuevos riesgos de ciberataques y bioterrorismo. “La turbulenta era de la IA ya está aquí. Las decisiones que tomemos ahora son cruciales”, expone en un ensayo en el que habla de sus preocupaciones y propone un conjunto de medidas concretas.
En el texto, Gates afirma que “no hay ningún plan” para gestionar el impacto social, político y económico de la IA, y que “no se ve evidencia de que los líderes, expertos y comunidades estén afrontando adecuadamente los desafíos”.
Millones de empleos en riesgo
Gates concentra sus alertas en varios frentes clave. Espera que muchos empleos desaparezcan para siempre, afectando a todo tipo de trabajos, y que se reduzca la contratación de perfiles junior. Según Gates, “la IA será la mayor fuerza igualadora jamás inventada o la peor fuente de injusticia”, dependiendo de cómo se gestionen sus efectos distributivos.
Además, alerta sobre el potencial de la IA para facilitar ciberataques más sofisticados y, especialmente, diseñar moléculas y armas biológicas, lo que podría abrir la puerta a nuevas formas de bioterrorismo. Considera que “ninguna de nuestras instituciones actuales fue diseñada para manejar una tecnología que se expande tan rápido y toca tantas partes de nuestras vidas”.
Empleos reservados para humanos
Gates no se limita a advertir; en su ensayo plantea un menú de políticas que, según él, deberían discutirse y adoptarse con urgencia. Propone un “impuesto a los tokens” o gravamen al uso de IA y robots, similar al impuesto sobre la nómina de un trabajador humano, para encarecer el reemplazo de personas y financiar ayudas a quienes pierdan su empleo.
El objetivo no es frenar la innovación, sino ralentizar el desplazamiento masivo de mano de obra y dar tiempo para adaptarse. “Lo interesante es cómo subirse a los hombros del gigante de la IA y utilizarlo como herramienta, como propulsor de las capacidades del individuo y así salir fortalecidos en lugar de reemplazados”, sugiere José María Rancano, Director General de Slalom en Latinoamérica, al mencionar el tema del upskilling.
Además, Gates sugiere que, a medida que la IA y los robots mejoren, la sociedad debería reservar ciertas actividades exclusivamente para personas, garantizando espacios laborales donde la presencia humana sea un requisito. No detalla sectores concretos en el ensayo, pero la idea apunta a preservar trabajos con alto valor social, relacional o creativo, y a evitar que la automatización lo invada todo.
Plantea la creación de una organización internacional dedicada a la gobernanza de la IA, inspirada en regímenes de inspección nuclear, regulación de la aviación internacional y acuerdos sobre la capa de ozono. Esta entidad tendría como funciones monitorizar capacidades peligrosas, como el diseño de moléculas y agentes biológicos, establecer estándares de seguridad y promover la cooperación entre países.
El multimillonario afirma que estaría dispuesto a reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, para proponer esfuerzos globales que mitiguen los riesgos de la IA. Considera que China podría aceptar restringir el lanzamiento de modelos de IA potencialmente peligrosos si Estados Unidos da el primer paso, lo que abriría la puerta a acuerdos bilaterales y multilaterales.
Una preocupación real
Gates ha sido históricamente optimista sobre la tecnología, adopta en este ensayo un tono inusualmente sobrio. En entrevistas recientes ha llegado a decir que, “en el ritmo y la velocidad actuales, hay una probabilidad muy alta de un resultado neto negativo” si no se toman medidas. Para él, la prioridad máxima ya no es solo el cambio climático o las crisis sanitarias, sino garantizar un futuro con IA que no amplíe la desigualdad ni dañe a los más vulnerables, algo que califica como “la principal prioridad del mundo”.
Las declaraciones de Gates ponen presión directa sobre gobiernos, para que diseñen marcos normativos locales e internacionales, reformen sistemas educativos y de protección social, y consideren instrumentos fiscales específicos para la automatización.
También sobre empresas de IA, para que asuman más responsabilidad en la evaluación de riesgos, la transparencia y la colaboración con reguladores, en lugar de minimizar los posibles daños. Y sobre sociedad civil y expertos, para que participen en el diseño de estas políticas y ayuden a definir qué trabajos, sectores y derechos deben quedar “reservados” o especialmente protegidos frente a la automatización.
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