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¿Por qué el país más contaminado del mundo es líder en movilidad eléctrica?

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Entre las marcas referentes y más conocidas de la industria de los vehículos eléctricos suele destacarse el nombre de Tesla, altamente promovida por su CEO Elon Musk. Sin embargo, el mercado internacional solo tiene un “jefe” en esta área, y es China, un país que domina por completo la movilidad eléctrica.

Según la investigación del International Council on Clean Transport (ICCT por sus siglas en inglés), el país asiático representa 590.000 de los 1,2 millones de carros eléctricos fabricados en 2018, y creció en un 105% durante el primer semestre del mismo año. En resumidas cuentas, Pekín fabrica y vende más carros eléctricos que Estados Unidos, Japón y Europa juntos.

No obstante, el crecimiento imparable de esta industria no ha venido de emprendedores o iniciativas particulares, sino de una ley del Gobierno chino. El país, inmerso en su modelo comunista, se encuentra haciendo un esfuerzo por convertirse en el mayor fabricante mundial de vehículos. El acceso a los bienes de consumo y el aumento de la calidad de vida de sus ciudadanos lo convierten en referente mundial, siendo al mismo tiempo acusado de violar derechos de libertad y expresión.

A comienzos de siglo, en China, dos de cada diez habitantes tenían un vehículo, y ahora son seis de cada diez.

El mercado de los vehículos convencionales a gasolina sigue dominado por las marcas de siempre. Aunque por cantidad de habitantes los chinos han logrado ser el mayor mercado automovilístico del mundo, es difícil ver un carro de marca china fuera del país. Las cifras de la movilidad eléctrica siguen siendo nulas en comparación a la cantidad de vehículos a combustión (1 millón en el mundo frente a 95 millones), pero para aumentar la primer cifra, Pekín se adelantó cuando apenas se comenzaba a hablar sobre los vehículos a base de energía.

Actualmente, el ecosistema de vehículos eléctricos chinos es el más grande del planeta y cuenta con cerca de 500 fabricantes. Hay marcas como Great Wall o NIO que ya están planeando exportar a Estados Unidos y Latinoamérica algunos modelos que van por debajo de los 20.000 dólares. Un precio realmente competitivo dentro del mercado eléctrico.

Estaríamos ante marcas que ya han desarrollado y comercializado más de cinco modelos eléctricos, un recorrido que a día de hoy sigue sin tener ningún fabricante europeo o americano. Esto también se da gracias a ciudades donde se ha impuesto prácticamente de forma repentina que el transporte público sea eléctrico, incluyendo los taxis. Y ahora China quiere impulsar la iniciativa con una nueva ley que obligue a cualquier fabricante, tanto local como extranjero, a cumplir con un sistema de cuotas del 10% para los vehículos que se vendan en el país y sean eléctricos, cifra que subirá al 20% en 2025.

El aumento no es radical, y se irá ajustando según los vehículos que se vayan comercializando. Los carros híbridos descontarán menos de la cuota que los eléctricos como tal; y para aquellas empresas que no pueden lograr este requisito han desarrollado un sistema de compraventa. Los fabricantes que no puedan producir la cantidad exigida de vehículos eléctricos, podrán pagar a otras empresas para que lo hagan por ellos.

China, ¿el país más contaminado ahora líder en movilidad eléctrica?

Las autoridades chinas buscan exigir actualizaciones a los fabricantes de carros en lugar de poner límite a su comercialización a partir de ciertos años de uso, como se impuso en varios estados europeos.

No obstante, desde Bloomberg hicieron un análisis al sistema de cuotas utilizado en China, que más allá de ser un mensaje claro a los fabricantes para que hagan más vehículos eléctricos, puede ser una estrategia más por dominar el mercado. Las marcas extranjeras que no estén preparadas para el mercado eléctrico en china, deberán negociar con fabricantes locales para poder vender en el país. De hecho, ya hay compañías como Ford que firmaron acuerdos con Zotye, una empresa asiática, mientras que Toyota, Honda, Fiat y Mitsubishi planean vender el mismo carro eléctrico, desarrollado por GAC, otro fabricante local.

China, gracias a su nueva ley gubernamental, ha logrado que compañías extranjeras de primer nivel tengan que hacer alianzas con empresas locales.

Sin embargo, no juega a favor del gobierno chino. El país asiático es el que más CO2 emite a la atmósfera con casi el 30% de la polución emitida a nivel mundial. El smog de las metrópolis chinas es polémico, pero esto no parece preocupar al gobierno ya que, gracias a Trump y su política sobre el Cambio Climático, el país es el que más aporta al Acuerdo de París.

El problema radica en que, para aplicar la mejora ambiental que supone la movilidad eléctrica depende la fuente de donde procesa la energía que se consumirá, y en China, un país que aún representa un 40% del carbón mundial, no se puede decir que sea limpio. Según un estudio de la Universidad de Harvard, aunque Pekín ha bajado sus emisiones un 40% desde 2005, sus vehículos eléctricos aún no están del todo calificados como óptimos para el cuidado del medio ambiente por el peso de las centrales térmicas. En pocas palabras, la polución ya no está en las grandes ciudades chinas, sino que se ha desplazado a las zonas rurales donde están las fábricas, movilizando ese smog, pero no suprimiendo.

El objetivo es claro: dominar la movilidad eléctrica

Aunque el Gobierno Chino tenga intenciones de construir más de 50 centrales nucleares en los próximos 15 años para no depender del carbón, parece claro que su apuesta por la movilidad eléctrica no ha funcionado bien.

Sin embargo, los chinos llevan ya más de 10 años trabajando en los vehículos eléctricos, comenzando con una decisión política que dió mucho de qué hablar. En 2007 fue nombrado como ministro de Ciencia y Tecnología un ingeniero de Audi, Wang Gang. De esta manera, Gang se convirtió en el primer Ministro en acceder a ese cargo sin ser miembro del Partido Comunista en más de 40 años.

Desde ese momento sus carros se han ido probando y tomando como referencia en la ciudad de Shenzhen, que tiene 12 millones de habitantes. Esta fue la primera ciudad en elevar los impuestos para poder permitir la circulación de vehículos a gasolina por sus calles, mientras que debaja exento de cualquier pago a los propietarios de vehículos eléctricos, algo similar a los que sucede en Colombia con la nueva Ley.

En el país Latinoamericano, uno de los incentivos más atractivos a la hora de utilizar los vehículos eléctricos es que estos no tiene restricciones a la circulación en cualquiera de sus modalidades, es decir, en casos como pico y placa, día sin carro o restricciones de tipo ambiental. Parqueaderos exclusivos y descuentos en centros comerciales son otros de los incentivos, según Motor.

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