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Cultura

Cabello crespo más allá de la estética, sus implicaciones políticas y culturales

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El cabello rizado ha llegado a ser considerado como símbolo de pobreza o desorden, sin embargo pocos conocen sus verdaderas virtudes y connotaciones culturales. Los crespos afro por ejemplo, han sido ejemplo de resistencia, pues los africanos que llegaron a Colombia, en ellos trenzaban caminos que los ayudaran a escapar de la esclavitud, mapas de escape, incluso fue utilizado como un medio de comunicación. A través de ellos se enviaban mensajes ocultos, y en sus hebras transportaban semillas que serían sembradas por aquellos que habían logrado conseguir su libertad. Ahora comienza a crecer una revolución que busca que el cabello crespo tenga una identidad de fuerza y empoderamiento.

Para eliminar los estigmas diversos colectivos han nacido con el objetivo de defender sus raíces. La oleada que busca que el cabello natural no sea criticado comenzó en Estados Unidos a principios de la década del 2.000 y se extendió a partes de África, al Caribe y Latinoamérica, algunos países de Europa, República Dominicana y Brasil.

Así es como con el objetivo de eliminar las inseguridades y temores que causan el entorno y los estereotipos de belleza, el cabello ha llegado a convertirse en una herramienta muy potente de resistencia y autorreconocimiento.

El “aliset”, la plancha, la keratina, un alisado permanente, son vendidas como una necesidad, así los parámetros estéticos son promovidos por la publicidad, porque tener el cabello liso es sinónimo de “orden” para algunos. Así hay quienes pasan la vida entre químicos y extensiones tratando de ser parte de una identidad y aspecto físico diferente al de su ADN, lo que trae grandes consecuencias de autoestima y aceptación propia, alisar el cabello es además de costoso, doloroso, puede dañar el cabello por sus fuertes componentes y en general la salud de aquellas mujeres que se lo aplican.

Yesenia, líder creadora del emprendimiento Afrowoman plantea que es importante dejar de alisar el cabello, “mirándolo también desde el lado de la salud, ya que lo químicos alisadores son muy abrasivos y dañan el cuero cabelludo, provocando alopecia a lo largo del tiempo.”

Pese a estas consecuencias las personas ceden, debido a que más que una decisión voluntaria se trata de una imposición social, que parte de un imaginario colectivo, por lo que cambiarse la apariencia, cueste lo que cueste, se convierte en algo que se acepta poco a poco por la presión social.

Con 12 años, también recuerdo mi primer alicer (no sé realmente cómo se escribe). Fue el día más feliz de mi vida (en ese momento, claro.), eran las 5:00 a..m de un sábado y mi mamá me decía “hoy ya no sufres más por este pelo” como si de una maldición o mala suerte de tratara. Ella también tenía alicer así que efectivamente esa parecía ser la solución. Duré 3 años alizándome el pelo, siempre fue cayéndose de a poco, llegando a estar sin vida, afirma Virginia Petro De León, una chica de 20 años, politóloga proveniente de Montería, Córdoba, mas específicamente de un pueblo que se llama Mateo Gómez, donde creció, luego estudió un pregrado en Medellín, ciudad en la que actualmente vive.

Con el fin de combatir estás técnicas dañinas Alejandra León, la mujer tras el emprendimiento La Despeluquería asegura “cualquiera con el pelo rizado sabe lo mucho que eso puede afectar la autoestima. El pelo crespo es naturalmente desordenado, seco, no refleja la luz igual que el pelo liso, se ve opaco y eso lo asociamos con descuido. Si aprendemos a manejarlo estamos un paso más cerca de la autoconfianza y en ultimas, del amor propio. Yo trato de empoderar con información, quiero que más mujeres se sientan arrasadoras con sus melenas y que pasemos de simplemente aceptarnos celebrarnos tal y como somos. 

¿”Pelo bueno, pelo malo”? 

Los imaginarios colectivos de belleza o estética suelen remontarse a la época colonial, razón por lo que la mayoría incitan a imitar a lo europeo. En respuesta a esto en Antioquia y en general en Colombia, nacen colectivos y activistas que buscan defender el poder del cabello rizado natural, así es como esta revolución busca la descolonización de la estética eurocentrista.

Cuenta la historia, quizás la que más he leído, que hace muchos años, cuando las mujeres negras eran esclavas y dejaban sus cabellos sueltos para trabajar en el hogar o en el campo, los hombres blancos se sentían atraídos por esos cabellos diferentes a lo que veían en sus esposas, así que deseaban con pasión a las negras esclavas. Cuando eso lo notaron sus esposas, mandaron a las negras a esconder sus pelos, sus afros, no más. Las negras crean entonces trapos para ponerse en la cabeza, esos trapos son los hoy conocidos “turbantes”, también parte de nuestra historia, o se trenzaban el cabello pero donde se notara que esa era su marca. Luego, con el tiempo, en Estados Unidos, las mujeres negras no encontraban formas de manejar sus cabellos y entonces recurren a los métodos dolorosos del alizer. Alizarse con peinillas calientes a diario desde la raíz. Luego con químicos. Luego con keratinas más fuertes, que al final comparten un mismo propósito, cambiar por completo el origen y esencia, afirma virginia.

Así que las personas de cabello crespo han comenzado a hacerse notar, incluso han incursionado en la industria colombiana de la belleza teniendo una exitosa acogida. El “movimiento” por el pelo rizado tuvo incluso lugar en su propio congreso en la Feria de Belleza y Salud en Bogotá desarrollada en Corferias el año pasado como el primer Congreso de Crespos. Mujeres provenientes de región Caribe, Medellín y Bogotá se han convertido en emprendedoras, coach, orientadoras de personas que pasan por situaciones de daño extremo, falta de aceptación propia, o rechazo en entornos como el laboral. Mediante videos, eventos y productos para la recuperación y mantenimiento del cabello, ellas luchan por sus rizos incitando a otras mujeres para que se amen tal y como son, dejando el mensaje de que no existe pelo malo o “pelo maldito”.

Marcela Villa es la organizadora del Congreso de Crespos, el espacio que reúne un día al año a las mujeres que se identifican por sus crespos, allí reconocen su tipo de cabello y aprenden a tener cuidados especiales. El objetivo es la reivindicación de su identidad y el empoderamiento del cabello crespo como elegante, ordenado y estético.

“Crespoderosas” es el término que utilizan para referirse a las mujeres que decidieron aceptarse y dejaron de lado el estándar de belleza. las mujeres que crearon el emprendimiento ‘Puro Crespo’ cuyo propósito es además de distribuir productos para el cuidado y recuperación del cabello crespo, brindar asesorías personalizadas. Como parte de sus estrategias para llegar a más personas que puedan sentirse identificadas está el compartir videos y publicaciones en redes sociales para explicar y responder a inquietudes que pueden tener sus seguidores respecto al cabello crespo, sus cuidados, tabúes y demás.

Por otro lado está Afrowoman, liderado por Luz Yesenia Mosquera quien con su propuesta pretende que las personas dejen de avergonzarse de su cabello, y que acepten y amen sus raíces.

Esta iniciativa se crea de manera empírica y muy orgánica, después de experimentar muchos momentos emotivos en el proceso de conocer mi cabello natural, renunciando radicalmente a más de 16 años de alisar mi cabello y maltratar mi cuero cabelludo con químicos muy agresivos, de renunciar también a las extensiones de cabello liso y dejar de perseguir un estereotipo de belleza impuesta por la sociedad, que además dañaba mi salud capilar.

Pasé por un proceso de transición capilar, el cual no fue fácil, porque finalmente darse cuenta que “obedeciste” al canon de belleza, esto genera cierta culpa, algo así como: ¿cómo es posible que estuve engañada toda la vida? Pero en ese mismo proceso me permití conocer las bondades, la versatilidad, de mi cabello afro, conociendo mis raíces, mi esencia y mi historia. La que vas más allá de la esclavitud. De ahí nace la necesidad de compartir la experiencia con otras mujeres, no solo negras o afrodescendientes, si no también con mujeres blanco mestizas con su cabello crespo y rizado, que, aunque no tienen la misma carga histórica, también han luchado para “Encajar en la sociedad”.

El objetivo es reivindicar, empoderar y acompañar a las mujeres que deciden llevar su cabello Afro, crespo y rizado natural, ayudando a fortalecer su autoestima, amor propio y aceptación de las raíces, por medio de charlas, encuentros, talleres, asesorías personalizadas, servicio de peluquería especial para cabello Afro, crespo y rizado”.

Así mismo ha nacido La Despeluquería a manos de Alejandra León, se trata de un club de rizos en el que se enseñan tips para el cuidado del cabello, y se invita a amar sus crespos y atreverse a liberarlos.

Alejandra describe La Despeluquería “un espacio de mi casa adaptado como peluquería, me gusta llamarlo “slow peluquería” porque no es necesariamente un salón de belleza. Aunque cumple con la normativa, es un espacio mucho más íntimo en donde me enfoco en consentir melenas rizadas y sobretodo en darle a mis clientas la información necesaria para que ellas misma puedan recrear el look en casa. Entre asesoría, corte y definición de rizos, una cita en La Despe nos puede tomar de dos a cuatro horas. Espacios como el mío están teniendo muy buena acogida en la ciudad y en el país, todos los día recibo mensajes de personas, la mayoría mujeres, deseando recuperar la textura natural de su cabello. Es un tema que trasciende lo estético, es parte de la búsqueda hacia sentirse cómoda con lo que genuinamente se es. En una semana puedo atender hasta 20 personas, por lo general mi agenda está llena tres semana en adelante. 

Ir a la peluquería era, por defecto, alisarse el pelo. 
Entonces empecé a buscar información, necesitaba lograr “domar mi melena” sin alisarla. Aprendí mucho en el camino, experimenté con recetas caseras y técnicas que leía en internet, para cuando empecé la universidad, ya sabía cómo definir mis rizos y me sentía a gusto con mi pelo. Pero hubo algo que fue un antes y después, cuando aprendí inglés y pude consumir información en ese idioma, descubría el mundo de los rizos. Conforme avanzaba en mis estudios de biología, le encontraba más sentido al tema de los ingredientes, de cómo reacciona el pelo con la humedad ambiental, qué pasa con los aceites, en fin, la ciencia de los rizos iba más allá de la crema de peinar. Poco después de terminar biología, decidí formarme en peluquería y tan loco como pueda sonar, ahora soy una despeluqera de tiempo completo, me dedico a lo que yo llamo la Revolución Despeluque, empoderar a la gente con información para que se sientan a gusto con su imagen. 


Por su parte la peluquería Miss Rizos es líder en la defensa del cabello natural en el Caribe, desde allí concentran su energía en nuevas y diversas definiciones de estándares de belleza.

Inclusive mujeres que son figuras públicas han decidido llevar su cabello al natural, es el caso de la presentadora de noticias Mabel Lara, quien en un “acto político” dejó su cabello rizado causando una revolución el día en que por primera vez apareció con sus rizos. “Ese día me quité un piano de encima. Me sentí libre”, dijo en una entrevista para el medio Verne.

De inmediato se convirtió en una modelo a seguir, y cientos de personas comentaron en sus redes sociales que se sentían identificadas y agradecían por convertirse en inspiración de cambio, naturalidad y aceptación.

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Lejos de darle más trascendencia de la que se merece quiero compartir con ustedes este momento. Despúes de casi 15 años de estar en pantalla por fin pude salir con mi pelo crespo o mi afro. Durante toda mi vida he batallado con el estereotipo de la mujer que se alisa; he pasado por planchas y me he expuesto a tratamientos quimicos para “verme mejor en pantalla”. Para las mujeres en general el pelo es un símbolo de poder y aquellas que tenemos afro, crespos, somos negras o mestizas hemos estado expuestas a escuchar que nuestro pelo es malo, feo, sucio e inmanejable. Quiero tener la libertad de verme como yo quiera, desde mi feminidad y gracias a la complicidad de mi directora Cecilia Orozco hoy dimos ese paso, sin prejuicios, libres, poderosas, nosotras. Gracias por motivar el cambio… no sé si sea para siempre, pero hoy me hace sentir segura, fuerte y definitivamente YO. Crespas, lisas, con afro, calvas, con pelucas, rubias, rojizas: dueñas de nosotras. Punto final, sigamos con las noticias. #Libertad #Sinprejuicios #Sinestereotipos

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Al respecto Yesenia apunta que el impacto de la aceptación propia vas más allá de la apariencia física: Si es víctima de algún tipo de maltrato, este proceso de empoderamiento la puede llevar a romper con ese círculo vicioso, porque ya no va a permitir que otro u otra venga a dañar eso que ella está construyendo, la vuelve más fuerte, decidida, radical, segura; Porque esconder algo que te pertenece por tantos años, con lo que naciste y al fin darte cuenta que no hay nada malo en él, te hace ir por la vida, sintiéndote como una reina, como una diva, como una superhéroe, jajaja como una súper Afrowoman; Por eso no se extrañen, de ver a las mujeres de cabello Afro, crespo y rizado, caminado erguidas, con paso fino, como si el mundo fuera de nosotras, porque en serio la sensación es esa. Jajaja ese mundo que nos fue negado, ahora nos pertenece, dice entre risas.

¿Discriminación laboral por llevar el cabello natural?

Sandra Duarte es Comunicadora Social de Medellín, tiene su cabello rizado natural, en uno de sus primeros trabajos le dijeron que pese a que tenía el conocimiento y experiencia para el cargo, poseía un pequeño “inconveniente” su cabello crespo, para estar allí debía plancharlo con el propósito de que se viera “organizada” o atarlo a modo de trenza, de lo contrario su imagen no sería la indicada para el cargo, porque lamentablemente estar fuera del estereotipo de belleza paisa, podría catalogarla como “pelimaldita”. Como ella, muchas mujeres evitan ir a una entrevista con su cabello rizado porque puede ser causa de un rechazo. pues en los entornos “Profesionales” no está bien visto llevar crespos, afro, trenzas o dreadlocks.

Por otro lado Virginia relata que ” Sufría desde niña cuando me peinaban porque mi pelo era diferente al resto de mis compañeras en el colegio. Ellas sí se podían peinar como quisieran, y yo, siempre eran dos trenzas porque llevarlo suelto era mucho trabajo para mi mamá e inclusive doloroso para mí al tener que peinarlo después. Recuerdos de situaciones que me causarán impacto tengo muchos. Creo que desde niños nos hacen creer siempre que lo diferente está mal o no es “chévere” y quizás no es nuestra culpa pero sí de una sociedad que pocas veces ha buscado recapitular lo que se es en esencia. Cuando tenía unos 10 años llegué con el pelo suelto a mi colegio porque mi mamá me dijo que se me veía lindo, que me arriesgara, y lo primero que escuché al llegar a mi colegio fue “Virginia, ¡peínate!”. Siempre tenía que peinarme, ¿por qué no entendían que yo siempre me peinaba pero que mi pelo era así? Recuerdo que me puse a llorar muchísimo.

El Instituto de Percepción en Estados Unidos realizó una investigación en el año 2016 que concluyó que las mujeres negras con cabello natural experimentan prejuicios en sus entornos laborales Es por esta razón que se ha comenzado a tomar conciencia de la brecha que ha causado una característica del aspecto físico, influyendo incluso en entornos laborales y escolares.

California es el primer estado de EE.UU. en prohibir la discriminación por la manera de llevar el cabello

La propuesta llegó al cuerpo legislativo del estado gracias a la senadora Holly Mitchell, bajo el nombre de C.R.O.W.N. “Create a Respectful and Open Workplace for Natural Hair” (“Crear un espacio abierto y respetuoso hacia quienes llevan el pelo natural”) un acrónimo que traduce “corona”.

La ley describe que los rasgos físicos asociados históricamente con la raza, como la textura y el peinado del cabello, deben protegerse de la discriminación en los sitios de empleo y en las escuelas públicas y las chárter (que reciben fondos públicos pero son establecidas por privados).“El profesionalismo estaba, y sigue estando, estrechamente vinculado a las características y modales europeos, lo que implica que aquellos que no cumplen naturalmente en las normas eurocéntricas deben alterar sus aspectos, a veces de forma drástica y permanente, para ser considerados profesionales”. La ley estaría vigente a partir de enero del año 2.020.

Para algunos, la tendencia de llevar el cabello al natural se ha convertido en una especie de “moda” también criticada por que esta “podría” presionar a personas con el cabello rizado y que suelen alisarlo a dejar de hacerlo de manera drástica.

Sin embargo esta oleada apunta a un único objetivo, que las personas sean conscientes de que la manera de lucir el cabello es una elección personal, pues este forma parte de nuestro cuerpo que es nuestro territorio, desde donde nace una identidad propia. Sin que se vea afectado el libre desarrollo de la personalidad y las preferencias estéticas en ningún entorno.

Cuando una mujer decide llevar su cabello natural, se está aceptando, se está amando tal y como es, y se está diciendo a ella misma y a la sociedad que ella es la que manda en su cuerpo, en sus decisiones y en su vida, reconoce su valor y lo defiende y por ende este paso le puede permitir trascender en otras áreas de su vida, donde ya no permite cualquier tipo de abuso o violencia hacia ella, porque su percepción de ella misma cambio“, afirma Afrowoman.

En últimas, las especialistas en cabello crespo recomiendan a quien quiera volver a su cabello natural y dejar de lado los alisados, en primer lugar que esta debe ser una decisión voluntaria, una transición que permita que la persona se acepte, ame y disfrute de su concepto de belleza y la libre expresión de la identidad, en segundo lugar, dejar de creer que algo en ti está mal y debes cambiarlo, seguramente te verás extraña o extraño al mirarte en el espejo los primeros días, pues te han dicho que es feo, maldito, malo, desordenado, así que costará reconstruir la confianza, sin embargo la clave está en dejar de lado el miedo al qué dirán y en recordar que no existe nada malo con tu cabello.

Estamos en un tiempo de “un despertar” y también me atrevo a decir que esto que estamos viviendo es “Un llamado del alma” a cada mujer le llega su momento, esa vocecita interna que te habla cuando te miras al espejo y te dice: ¡Esa no eres tú! Por eso lo que les digo no lo hagan por moda, la moda pasa, no lo hagan por presión, porque al poco tiempo se alisan de nuevo, háganlo cuando sientan esa inquietud en el corazón, porque ahí se hace por convicción y nada ni nadie te derrocará o te hará retractar de ello; También les digo a las que ya están inquietas, a las que están abriendo sus ojos, que se den la oportunidad de conocer ese mundo maravilloso de tener el cabello natural, pues ya tenemos productos, ya sabemos rutinas de cuidado, cosa que antes no, ya hay una comunidad gigante, para brindarnos acompañamiento, no evadan la voz interna, esa que te dice que eres perfecta desde tu nacimiento y no hay nada malo o imperfecto en ti. El cabello crece así, es su naturaleza y no es desordenado ni poco profesional, como no lo han hecho creer, es hora de defender nuestra esencia.

Agrega mientras da la bienvenida a Afrowoman a quienes se encuentren en este proceso: Es normal que cuando decidimos llevar el cabello natural nos sintamos quizás feas, incomodas, el auto estima se afecta también, porque nos estamos enfrentando a algo que nos negamos toda la vida y el proceso de aceptación no es de la noche a la mañana, es de paciencia, es de auto reconocimiento. Las motivo a que conozcan más de su historia por medio de libros, que investiguen de sus raíces, eso genera un sentido de pertenecía, que se rodeen de personas que la acepten como son y erradiquen toda palabra mala o negativa para referirse a sus cabellos.

También, en nuestro dialogo, Virginia invita a arriesgarse a quererse, sonará quizás bastante cliché pero no hay nada más cierto, Nada nos asegura cómo nos vamos a ver, las miradas que seguramente tendremos, las personas que nos juzgarán o las que dirán “me gustabas más con el pelo liso”, y ahí es cuando decimos “es que no es como te guste a ti.” Así fui cortando por partes hasta que finalmente corté todo y ese fue el verdadero proceso. Ahí empezó la lucha, la investigación e inclusive volvieron situaciones donde habían comentarios como “negra tiene que ser”, “ese pelo así no va acorde con este evento”, “te puedes quitar? Tu pelo no deja ver”, “Ay y por qué no te peinas?”, “La verdad te ves muy desordenada así”, “Jaja muy bonito, pero me gustas más si te alizas el pelo”, “Como si ese pelo fuese gran cosa”. Y cientos y cientos de comentarios, miradas, Llevar el cabello suelto teniendo un afro de la forma en que desees es demostrar que no estás de acuerdo con la superioridad de alguna clase o raza de manera general

Alejandra la “Despeluquera” también comparte tips para aquellas personas que desean ser parte de esta revolución y dejar de ser esclavos de la plancha o tratamientos alisadores, “Deja de alisar tu pelo, de todas las formas posibles: secador, plancha, keratinas. Enseguida notarás cómo va saliendo la textura natural, es muy importante no caer en la tentación de alisar el nuevo pelo porque estarías perdiendo el trabajo. Consiente tu cuero cabelludo con masajes, aceites esenciales, mascarillas. Cuando tu pelo con textura natural empiece a crecer, tienes dos opciones; cortar toda la parte lisa y, empezar con un cambio drástico de look, o cortar poco a poco y lidiar con el tema de las dos texturas. Ninguna es más fácil que la otra. 

Ahora que eres crespa, úsalo a tu favor, hazlo parte de tu marca personal, que sea algo que la gente recuerde de ti. Cuando te sientes cómoda en tu cuerpo, eres poderosa y eso se nota. Aprópiate de tu nuevo look, ese pelo va a llamar la atención, cuando la tengas ¿cómo la vas usar? 

Sonámbula, Comunicadora Social, amante del arte, supuesto de actriz y cantante, escritora de la vida, apasionada por el periodismo, el cine, el baile y la literatura. "Mi revolución es amar".

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