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Cultura

El ‘boom’ de las patinetas eléctricas llega a Medellín: ¿qué dice la Secretaría de Movilidad?

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Ya es común ver a estudiantes, ejecutivos y trabajadores recorriendo las avenidas, calles y ciclorrutas de Medellín en las llamadas patinetas eléctricas o scooters. También resulta habitual verlas en sectores como el Parque Lleras a la espera de un usuario. Lo mismo pasa en otras metrópolis como Washington, San Francisco, Madrid y Ciudad de México, ciudades donde las han adoptado para movilizarse de manera más eficaz.

A Colombia aterrizó primero Grin, una compañía mexicana que llegó con el lema “una opción para darle respiro a la ciudad”, buscando ser uno de los métodos de sostenibilidad para reducir las emisiones de CO2 en Medellín. Pero pronto le llegó competencia. Hoy por lo menos otras cuatro empresas están circulando sus vehículos en la ciudad: Lime, Movo y Muvo, son algunas de ellas.

Sin embargo, en ciudades como Ciudad de México su poca regulación e ingreso súbito tuvo como consecuencia efectos negativos para el ecosistema de movilidad que, más allá de ser una solución, generó molestias entre la ciudadanía.

Entre ellas la ausencia de responsabilidades por parte de quienes utilizan los servicios de patinetas eléctricas, la poca reglamentación e instrucción de las rutas en las que se pueden transitar y la falta de transparencia sobre qué compañías están autorizadas para poner a circular sus vehículos sobre las calles de esa ciudad.

Lo que dice la administración

Consultamos a la Alcaldía de Medellín, donde nos informaron que tienen como objetivo apoyar cualquier iniciativa de transporte verde con el fin de generar hábitos y comportamientos en la manera cómo las personas se mueven por la ciudad.

María Patricia Zúñiga, subsecretaria de la Secretaría de Movilidad de Medellín, explicó que se encuentran analizando el alquiler de las patinetas eléctricas y en particular la utilización del espacio público, el cual deberá contar con una reglamentación.

“Al no contar con una reglamentación nacional, debemos crear unas recomendaciones para el uso de estos aparatos en las vías públicas, las cuales se basarían en aspectos de seguridad, circulación y estacionamiento. El uso del casco, no circular en andenes y no sobrepasar la velocidad máxima de 20 kilómetros por hora”, afirmó la subsecretaria.

Por ahora la única ley existente que hace referencia a las patinetas eléctricas es la emitida por el Ministerio de Transporte, Resolución 160 del 2017, la cual indica que estos vehículos eléctricos deben ir por las ciclorrutas y no por otras vías.

Además, la funcionaria reveló que el ente administrativo se encuentra conversando con varias empresas de alquiler de patinetas y otros vehículos eléctricos pero que hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo, por lo que no han podido entrar en operación.

El funcionamiento de las patinetas eléctricas

Tienen dos ruedas, un manubrio que cuenta con acelerador y freno, y un motor de 300 vatios de potencia que permite alcanzar hasta los 25 kilómetros por hora. Por lo general tienen una autonomía de 40 kilómetros y cuando se agota la batería el usuario deberá llevarla a una estación cercana y dejarla cargando o estacionarla en los andenes, es aquí donde la radica la discusión sobre una posible invasión de espacio público.

No obstante, el éxito de estos servicios radica en la facilidad de acceso. Solo hay que descargar una aplicación y asociarla a una tarjeta de crédito. La app cuenta con un mapa donde se especifica la ubicación de las patinetas y el usuario ubica la más cercana. Sin embargo, estas no se pueden mover por toda la ciudad sino por ciertos sectores restringidos por el software de la scooter.

Grin, compañía pionera en la ciudad en el uso de patinetas eléctricas, ya cuenta con más de 200 unidades repartidas en diferentes sectores. Como todas las otras apps, el costo del servicio tiene un precio base de $1.500 pesos colombianos para poder utilizarla, luego se comienza a realizar un cobro de $300 por minuto.

“En toda Colombia, ciudades como Medellín, Bogotá y Cali, llegamos a 900.000 servicios y estimamos que eso permitió el ahorro de 500 toneladas de CO2”, dijo Santiago Hernández, Country Manager de Grin para Colombia.

Para finalizar, lo cierto es que las patinetas eléctricas ya están funcionando en Medellín, con o sin regulación, y si se quieren evitar problemas a futuro, como ha sucedido en otras ciudades, se requiere de mayor concientización por parte de las operadoras y los mismos usuarios.

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