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Sergio Ramos

22 de abril de 2026

Vuelven las baterías removibles: la UE sentencia el diseño actual de los smartphones

La industria de la telefonía móvil se enfrenta a su mayor cambio de diseño es más de una década. Tras meses de intensos debates en el Parlamento Europeo, se ha ratificado de manera definitiva el nuevo Reglamento de Baterías de la Unión Europea que exige a las fabricantes que faciliten el reemplazo de las baterías. 

Esta normativa no es solo una declaración de intenciones ecológica; es un mandato de ingeniería que obliga a todos los fabricantes a que, para el año 2027, cualquier usuario final pueda extraer y reemplazar la batería de su smartphone sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados ni herramientas especializadas.

Según datos de la UE, cada año se venden en toda la Unión unos 150 millones de smartphones y 24 millones de tablets. Esto supone aproximadamente 5 millones de toneladas de residuos electrónicos al año, pero menos del 40 % se recicla adecuadamente, según advierten las autoridades.

El fin de la era Unibody y un desafío para innovar

Durante la última década, fabricantes como Apple y Samsung han justificado el uso de adhesivos de grado aeroespacial y chasis sellados bajo la premisa de la delgadez y la resistencia al agua. Las certificaciones IP68 se convirtieron en el escudo perfecto para evitar que el usuario abriera su dispositivo. 

Otra de las ventajas tiene que ver con diseños más elegantes y llamativos, al menos en los modelos más premium y costosos, haciéndonos olvidar de las tapas traseras que “crujían” cada vez que las retirábamos para poner la SIM Card o detallar la batería.

Sin embargo, para la Unión Europea, esto trae varios problemas, incluyendo la necesidad de cambiar de smartphone cuando la batería se degrada o pagar altos costos para reemplazarlas en los centros especializados de las marcas. 

El reto técnico ahora es mayúsculo. Los ingenieros deben rediseñar los chasis para permitir cierres mecánicos o juntas de estanqueidad reutilizables que mantengan la impermeabilidad sin que los terminales vuelvan a tener el grosor de hace una década.

Adiós al «Serial Number Pairing» de Apple

La ley europea va más allá del hardware y ataca directamente al software. Actualmente, Apple utiliza una práctica conocida como «Part Pairing», donde el número de serie de la batería está vinculado digitalmente al procesador.

Si un usuario instala una batería de terceros, el iPhone muestra advertencias de «Pieza desconocida» o incluso desactiva funciones como la medición de salud de la batería.

El nuevo reglamento prohíbe explícitamente estas prácticas de bloqueo de software. Además, obliga a las marcas a garantizar el suministro de repuestos originales durante al menos cinco años tras la retirada del modelo del mercado, a precios que no desalienten la reparación.

Esto pone fin al modelo de negocio basado en la obsolescencia programada, donde reparar un smartphone fuera de garantía costaba casi tanto como comprar uno nuevo.

El «Efecto Bruselas» impactará a todo el mundo

Aunque la normativa es exclusiva para los 27 países de la Unión Europea, con sede principal en Bruselas, su impacto será global.

Es económicamente inviable para compañías como Samsung, Apple, Xiaomi o Google mantener dos cadenas de montaje distintas: una con baterías extraíbles para Europa y otra sellada para el resto del mundo. 

Al igual que ocurrió con la ley que obligó a Apple y a otros fabricantes a implementar USB Tipo C como estándar en todos los nuevos dispositivos, el efecto no solo impactó en Europa, lo que ya prueba que la Unión Europea está dictando las normas del diseño industrial para el resto del planeta, devolviendo al consumidor una autonomía que perdió hace casi 15 años en favor del control corporativo.

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Sergio Ramos

Editor en Social Geek. Más de 10 años dando cubrimiento a la industria tecnológica y el ecosistema de startups. Contribuidor en Fast Company México, Entrepreneur Magazine y Forbes en Español.

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